1.00. Desde 1400 a 586 AC - Introducción

El periodo histórico que trataremos ahora comenzó alrededor de 1400 AC, cuando Israel invadió la Palestina occidental bajo la dirección de Josué, y terminó con la destrucción de Jerusalén en 586 AC.

El comienzo de este período coincide con el principio de la decadencia del poder egipcio en Asia.

La nación más poderosa hacia el norte era el reino hitita. Sin embargo, éste desapareció bajo el ataque de los pueblos del mar dos siglos más tarde.

Después, los asirios se pusieron a la cabeza y por la fuerza de las armas formaron un imperio que con el tiempo se extendió desde la meseta de Irán hasta la frontera meridional de Egipto.

Babilonia, que durante todo este tiempo existió solamente como una sombra de su esplendor anterior, finalmente se libró del yugo asirio y ocupó nuevamente su lugar como imperio glorioso, aunque de corta duración.

Es esencial una comprensión de la historia de estas y otras naciones para entender correctamente la historia antigua del pueblo de Dios, que luchó por su existencia entre varias naciones de Palestina, primero bajo dirigentes de tribus, los jueces; luego, bajo reyes que pudieron constituir un reino respetable y mantenerlo unido durante poco más de un siglo.

Sin embargo, éste se separó en dos reinos rivales, cada uno de los cuales era demasiado débil para resistir a las fuerzas que luchaban por el control de Palestina, puente terrestre vital entre las dos regiones y civilizaciones más importantes de la antigüedad: Egipto y Mesopotamia.

El reino septentrional, Israel, fue absorbido finalmente por los asirios y desapareció completamente de la historia después de la destrucción de Samaria en 722 AC. El reino meridional, Judá, se mantuvo durante casi un siglo y medio más, pero finalmente sucumbió ante los babilonios. Sin embargo, el vigor religioso de los judíos conservó su unidad nacional aun en el exilio, y Judá salió del cautiverio como un pueblo fuerte y unido.

Los escritores de la Biblia que han proporcionado la mayor parte del material disponible para reconstruir la historia de Israel eran sus dirigentes y reformadores religiosos; por eso contemplaban la historia de Israel a la luz de su obediencia o desobediencia a Dios, y la registraron como tal.

Por la misma razón, acerca de algunos períodos en que el pueblo pasó por crisis especiales o tuvo dirigentes destacados, tenemos un material abundante; pero de otros hay lamentablemente muy poco, y quedan grandes vacíos que nuestro conocimiento actual aún no ha podido llenar.

Por lo tanto, el lector debe comprender que un bosquejo histórico del pueblo de Dios en tiempos del AT es muy esquemático en algunas partes y cabal en otras.

Lo mismo es cierto respecto de la historia de otras naciones antiguas cuyos períodos históricos no están todos igualmente bien cubiertos por fuentes fidedignas. Debe aguardarse el descubrimiento de más fuentes antes de que se pueda reconstruir la historia antigua en todos sus aspectos. Este estudio representa el estado actual de este conocimiento, basado:

(1) en su mayor parte en pruebas documentales que han estado a nuestro alcance desde que fueron descifradas las escrituras jeroglíficas o cuneiformes en que fueron escritas las lenguas antiguas, a principios del siglo XIX AC, y

(2) en el abundante material conservado por las arenas y escombros de los siglos, sacado a luz por la pala del excavador.