6.05. Efectos de la religión cananea

El relato de la muerte de Nabot por las maquinaciones de Jezabel cuando se negó a entregar su viña a Acab (1 Reyes 21), ilustra bien cómo el pensamiento religioso de los cananeos influía en su modo de vida. Cuando Nabot rechazó el pedido de Acab, éste quedó profundamente ofendido y herido, pero no vio razón alguna para hacer nada contra Nabot. Su esposa, sin embargo, princesa
fenicia y adoradora apasionada de los dioses y las diosas de Canaán como Baal y Asera, inmediatamente propuso una manera de eliminar a Nabot y confiscar su propiedad.

En la literatura de Ugarit se halla un relato similar. La diosa Anat deseaba poseer un hermoso arco que pertenecía a Aqhat, a quien pidió que se lo diese a cambio de oro y plata. Cuando Aqhat se negó a desprenderse de su arco y le aconsejó que se mandase hacer uno igual, Anat trató de hacerlo cambiar de opinión prometiéndole la vida eterna. Como esto tampoco le dio resultado, tramó la destrucción de Aqhat y consiguió así el arco codiciado. No sabemos si Jezabel conocía este relato y si influyó en ella o no, pero no es extraño que una mujer educada en un ambiente donde se contaban relatos como éste referentes a los dioses, no tuviese escrúpulos para aplicar métodos similares a fin de alcanzar su propósito.

A causa de la depravación de los cananeos se ordenó a Israel que los destruyese. El conocer la religión y la inmoralidad relacionada con el culto cananeo explica la severidad de Dios para con la gente que la practicaba.