6.10. La conquista de Canaán fue gradual - II

Este cuadro de una conquista gradual de Canaán por los hebreos, obtenido reuniendo todas las evidencias de las Escrituras, es sostenido por las evidencias históricas, según puede saberse por las Cartas de Amarna y otras fuentes de ese período y los siglos siguientes.

Las Cartas de Amarna, todas escritas durante la primera mitad del siglo XIV AC, nos dan un cuadro fiel de lo que sucedió en ese tiempo. Muchas de estas cartas provienen de Palestina y testifican vívidamente de las condiciones caóticas que existían en el país, desde el punto de vista cananeo.

Son sumamente instructivas las cartas de Abdu-Jeba, rey de Jerusalén, el cual se quejaba amargamente de que el rey de Egipto se había hecho el sordo ante sus peticiones de ayuda, por cuanto los habiru ¹ -probablemente los hebreos ² - estaban ganando poder en el país, mientras que él y otros gobernantes locales de la región estaban perdiendo en la lucha contra ellos.

En una carta (Nº. 271) escribió: "Que el rey, mi señor, proteja a su país de la mano de los habiru, y si no, que el rey, mi señor, envíe carros para buscarnos, no sea que nuestros siervos nos hieran".

Expresando su chasco porque no habían tenido éxito sus súplicas, y no había recibido ni armas ni fuerzas, preguntó con todo fervor: "¿Por qué amas a los habiru y tienes aversión por los [fieles] gobernadores?" (Nº. 286). Previene al faraón en la misma carta: Los "habiru saquean todas las tierras del rey. Si hay arqueros [enviados para ayudarlo en su lucha] en este año las tierras del rey, mi señor, permanecerán [intactas], pero si no son [enviados] arqueros, las tierras del rey, mi senor, se perderán". A continuación añadió algunas palabras personales al escriba que leería la carta al faraón, pidiéndole que presentase el asunto con palabras elocuentes al rey, pues se estaban perdiendo todas las tierras del faraón en Palestina.

Estas pocas citas de las cartas de Abdu-Jeba de Jerusalén, que podrían ser multiplicadas muchas veces, bastan para mostrar cómo consideraban los mismos cananeos las condiciones políticas de su país durante el tiempo de la conquista e inmediatamente después del período descrito en el libro de Josué.

Estas cartas revelan que muchos príncipes cananeos, como los de Jerusalén, Gezer, Meguido, Aco, Laquis y otros, estaban todavía en posesión de sus ciudades-estados décadas después que los hebreos cruzaron el Jordán, pero que tenían un terrible temor de que sus días estuviesen contados y de que los odiados habiru tomaran sus tronos y posesiones.

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¹ "También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet" (Génesis 10: 21).

Los hijos de Heber
Después de enumerar a los descendientes de Jafet y de Cam, Moisés hace una lista de los de Sem. Su primera declaración se refiere a los hebreos que eran semitas por ser descendientes de Heber (cap. 11: 16-26). Los descubrimientos han demostrado que los habiru mencionados en inscripciones babilonias, asirias, hititas, sirias, cananeas y egipcias se encontraban entre todas estas naciones durante el segundo milenio AC y que indudablemente estaban relacionados con los hebreos. Hay razón para suponer que los habiru eran descendientes de Heber, así como también los hebreos. Asimismo, antiguas fuentes se refieren ocasionalmente a los hebreos como habiru. Pero es seguro que no eran hebreos todos los habiru mencionados en documentos que no son bíblicos. Esta excepcionalmente vasta dispersión de los habiru en muchos países del mundo antiguo quizá hubiera impulsado a Moisés a formular la extraña declaración de que Sem fue "padre de todos los hijos de Heber".

² "Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram" (Génesis 14: 13).

Aquí, por primera vez, Abram es llamado "el hebreo", para designarlo como un descendiente de Heber. Los descendientes de Heber fueron llamados habiru en las inscripciones cuneiformes, y apiru en los textos egipcios. Como descendiente de Heber, Abram puede haber sido conocido por los amorreos y cananeos de Palestina como "el hebreo".