8.03. Asiria antes de Tiglat-pileser I (hasta c. 1112 AC)

Los príncipes de Asur habían sido vasallos de las dinastías reinantes del sur de Mesopotamia, cuando Illushuma (c. 1850 AC), en el período de las dinastías de Isin y Larsa, se independizó y logró extender su poder sobre grandes regiones que previamente habían pertenecido a sus señores.

Su hijo Erishum (c. 1825 AC), y más aún su bisnieto Sargón I (c. 1780 AC), parecen haber acariciado la idea de dominar el mundo. Esto puede inferirse del nombre de Sargón, que imita el del gran héroe y fundador del imperio de Akkad, y también por su programa de expansión política. El éxito de sus campañas militares fortaleció a la joven nación independiente y extendió su territorio. Se iniciaron relaciones comerciales con países extranjeros, y se establecieron colonias y puestos de intercambio. Por medio de los archivos de algunas colonias del Asia Menor (las así llamadas tablillas de Capadocia), se ha obtenido abundante información acerca del alcance de las actividades comerciales de los asirios.

Con todo, el corto período de independencia de Asiria terminó poco después de la muerte de Sargón I. Se interrumpieron las relaciones comerciales con el Asia Menor, y Asiria misma llegó a ser una manzana de la discordia entre dos poderes que surgían: los elamitas y los amorreos.

El amorreo Samshi-Adad I (c. 1749-1717 AC), que pretendió que su padre había sido rey de Asur, logró hacerse rey de Asiria. Como su gran contemporáneo Hammurabi, rey amorreo de Babilonia, Samshi-Adad hizo planes para ser el único gobernante de Mesopotamia, como lo revelan sus títulos, de los cuales "rey del universo" es el más significativo. Conquistó la gran ciudad de Mari sobre el Eufrates y nombró a su hijo rey de la misma. Una estela de la victoria hallada en la ciudad asiria de Mardín revela, además, que también extendió su poder sobre el norte de Siria. Cuando murió, desapareció el opositor más poderoso de Hammurabi. Su hijo y sus posteriores descendientes no pudieron continuar su política, y Asiria degeneró una vez más hasta llegar a ser un poder de segunda categoría. No es seguro si Hammurabi y sus sucesores ejercieron alguna vez soberanía sobre Asiria.

Después llegaron los hurrios de Mitani, que invadieron Asirla y la hicieron parte de su imperio. Los reyes asirios mencionados en las listas de reyes de este período no pueden haber sido más que vasallos. Eriba-Adad (c. 1390-1364 AC) comenzó su reinado como vasallo de Mitani y se autodenominó príncipe sacerdotal de Asur. Después de la muerte de Tushratta y el desmoronamiento de Mitani, nuevamente llegó a ser rey libre e independiente.

Asur-ubalit I (1364-1328 AC), hijo de Eriba-Adad, procuró engrandecer una vez más el poder de Asiria. Fue contemporáneo del rey revolucionario egipcio lknatón. En verdad, se han hallado dos de las cartas de Asur-ubalit a dicho faraón en la colección de Amarna. En la primera se autodenomina meramente rey de la tierra de Asur; pero en la segunda se autodesigna hermano del faraón. Con esto pretende ser un gran rey que ha tomado en la política mundial el lugar anteriormente ocupado por el rey de Mitani. Asur-ubalit era un gobernante enérgico y sabía cómo alcanzar sus metas. Ocupó la parte superior de Mesopotamia hasta Carquemis, y obligó a la Babilonia cosea a reconocer su supremacía sobre la Mesopotamia meridional.

Pero fue preciso que la obra de Asur-ubalit fuese repetida varias veces por sus sucesores antes de que el poder de Asiria sobre toda la Mesopotamia fuese reconocido aun en un grado limitado. De ahí que leamos en los anales reales de reyes sucesivos, que llevaron a cabo campañas militares contra Hanigalbat, nombre con el cual se conoció posteriormente la tierra de Mitani. También lucharon contra los hititas del oeste que eran más poderosos. La fortuna de la guerra no siempre favoreció a los asirios, quienes a menudo perdieron territorios que habían ganado mediante costosas campañas. Sin embargo, estas guerras continuas parecen haber fortalecido el espíritu bélico del pueblo de Asiria, numéricamente pequeño, y le ganaron el respeto de otras grandes naciones. Como resultado, los reyes de los hititas, Egipto y Babilonia, finalmente fueron obligados a reconocer al pequeño rey de Asur como su "hermano", en reconocimiento de su pretensión de ser un gran rey. Así el siglo XIII vio a tres grandes reyes asirios, Adad-nirari I, Salmanasar I y Tukulti-Ninurta l.

Adad-nirari I (c. 1306-1274 AC), del cual se conocen largas inscripciones, fue un gran conquistador. Derrotó a Babilonia y estableció una nueva frontera meridional para Asiria que incorporaba la región de Kirkuk. Luchó contra los guteos y lulupeos de los montes Zagros, e invadió todo Hanigalbat, destruyó su capital y construyó allí un palacio asirio.

Salmanasar I (c. 1274-1244 AC) prácticamente repitió las campañas de su padre, y también derrotó a ocho reyes aliados de la tierra de Urarti (llamada más tarde Urartu), región armenia que rodeaba el lago Van, y en tiempos posteriores convertida en uno de los enemigos más temidos de Asiria. Adad-nirari fundó la ciudad de Cala y trasladó la capital desde Asur a la nueva ciudad.

El siguiente rey, Tukulti-Ninurta 1 (c. 1244-1207 AC), quien nuevamente trasladó la capital a una nueva ubicación, Kar-Tukulti-Ninurta, era sumamente irascible y fanático. Se convirtió en el primer rey guerrero asirio cuyos despiadados métodos bélicos son bien conocidos por informaciones del período imperial posterior. Registros históricos detallados informan de sus campañas contra Subartu en el norte de Mesopotamia, las tierras Nahiri de Urartu, donde afirma haber derrotado a 43 reyes locales, los guteos y elamitas en las montañas orientales, los ahlamu (protoarameos) del desierto y los babilonios. Capturó al rey babilonio y llevó, de Babilonia a Asur, la estatua sagrada de Marduk. Sin embargo, su reinado sobre Babilonia fue de corta duración porque los babilonios, apoyados por los elamitas, sacudieron el yugo asirio poco después de la captura de su ciudad.

El fin de Tukulti-Ninurta señala la conclusión del primer período de las conquistas asirias, que ya había durado aproximadamente un siglo. Asiria decayó entonces gobernada por una serie de reyes insignificantes. No hay indicaciones de que los pueblos del mar, que en esta época sometieron al imperio hitita e invadieron a Siria, tuvieran algo que ver con este período de debilidad asiria,que corresponde mayormente con el siglo XII AC.