2.07. Ramsés II y los hititas - II

El relato de la forma en que Ramsés salvó a su ejército mediante su heroísmo es legendario y no se necesita repetir aquí. Su pretensión de haber convertido el fracaso inminente en una brillante victoria, proclamada en muchos monumentos, debe también ser tomada con reserva, porque los hititas pretendieron igualmente haber logrado una victoria completa sobre los egipcios.

Probablemente Ramsés salvó la mayor parte de su ejército y evitó así un desastre, pero difícilmente se lo puede considerar como victorioso, pues los hititas retuvieron la región de Siria por la cual se peleaba, y Egipto la perdió definitivamente.

Los textos hititas indican, además, que los hititas penetraron en el Líbano y extendieron su poder sobre Damasco, en el sur de Siria, cosa que difícilmente podrían haber hecho si hubiesen resultado vencidos como lo pretende Ramsés. Durante los reinados de los dos gobernantes hititas siguientes, Urji-Teshub y Hattushilish III, las relaciones con Egipto gradualmente se hicieron más pacíficas, y finalmente se concertó un tratado de amistad entre los dos reinos en el 21er año de Ramsés II.

Estamos excepcionalmente bien informados respecto del mismo, por cuanto puede verse hoy sobre las paredes del templo de Karnak una copia egipcia del texto del tratado y se descubrió una copia hetea en los archivos reales de la ciudad capital hitita de Hattusa (Boghazköy).

Los dos documentos contienen un preámbulo que explica por qué se realizó el tratado y alude a las negociaciones diplomáticas que habían precedido a la ratificación del pacto. El tratado contiene, además, una declaración de no agresión mutua; pero, lo que es extraño, sin definir los límites de sus respectivas esferas geográficas de influencia.

La alianza incluía ayuda mutua contra enemigos externos y rebeldes internos, y acuerdo mutuo de entregar los refugiados políticos uno al otro. Los dos documentos terminan con varias sanciones divinas contra cualquier rey que quebrantara las cláusulas del tratado. Este tratado de amistad permaneció en vigor durante el resto de la existencia del reino hitita. Trece años después de haberlo hecho, Ramsés se casó con una princesa hitita y una abundante correspondencia entre las dos casas reales testifica de las relaciones amistosas que existían entre ellos.

Cuando un hambre asoló a Anatolia durante el reinado de Mernepta [Meneftá], hijo de Ramsés II, éste envió cereales a los hititas para aliviar su situación. Después de este acontecimiento no se oyó nada más respecto de los hititas. Las excavaciones en Boghazköy han mostrado que la ciudad fue destruida alrededor del año 1200 AC por los pueblos del mar, que en esa época pusieron fin al imperio hitita.