3.00. El reino de Mitani (c. 1600-c. 1350 AC)

El mayor rival de Egipto durante la XVIII dinastía fue el reino de Mitani en el norte de Mesopotamia. Aunque los últimos descubrimientos han proyectado algo de luz sobre la historia de este ignorado poder, se conoce poco de él. El sitio de su antigua capital Washshukani, conocida por los registros hititas, no ha sido aún descubierto, aunque se cree generalmente que estuvo ubicada en el alto Jabur cerca de Tell Halaf.

La antigua población oriunda de toda la región estaba formada por arameos que hablaban el idioma arameo, pero los gobernantes eran hurrios que habían tomado posesión del país en el siglo XVII AC. "Hurrio" es el nombre étnico de una rama aria de la gran familia de naciones indoeuropeas, mientras que Mitani es el nombre del Estado sobre el cual gobernaron los hurrios. Los nombres de sus reyes y magistrados principales son semejantes a nombres arios, y los de sus dioses se hallan en el veda hindú: Mitra, Varuna, Indra y Nasatya.

Aunque el comienzo del reino de Mitani es oscuro, se sabe que los hurrios ocuparon esta región alrededor del siglo XVII, porque los hititas, con su rey Mursil, lucharon contra los hurrios al regresar a Anatolia después de la conquista y destrucción de Babilonia. Sin embargo, no es hasta el siglo XV AC cuando aparecen los nombres de sus reyes en fuentes escritas, particularmente en los registros egipcios de Tutmosis III y Amenhotep II, con quienes estos reyes tuvieron varios encuentros. Sin embargo, hacia fines del siglo XV se establecieron relaciones amistosas entre las casas reales de Egipto y Mitani, de manera que por varias generaciones sucesivas los reyes egipcios tomaron como esposas a princesas mitanias. Artatama I de Mitani dio su hija a Tutmosis IV; Shutarna II dio su hija Gilukhepa a Amenhotep III; y Tushratta, su hija Tadu-khepa a Amenhotep IV. Esta es la época de las Cartas de Amarna (siglo XIV AC) que, entre otras cosas, dan a conocer las relaciones amistosas entre Egipto y los hurrios de Mitani.

La razón de este cambio de hostilidad a amistad puede haber sido el surgimiento de un nuevo poder en el noroeste, los hititas. A medida que éstos gradualmente extendían su influencia sobre toda el Asia Menor oriental y procuraban hacer sentir su influencia en Siria y el norte de Mesopotamia -para ese entonces territorio egipcio o de Mitani- los dos enemigos de antes se hacían amigos por necesidad. Pero sus esfuerzos unidos no fueron suficientes para dominar a los vigorosos hititas durante mucho tiempo, y bajo el débil reinado del faraón Iknatón fue evidente en Siria que Egipto ya no desempeñaba un papel decisivo en los asuntos asiáticos. De allí que, alrededor de 1365 AC, Mattiwaza de Mitani firmó un tratado de amistad con Shubbiluliuma, el poderoso rey hitita de aquel tiempo, y reconoció su influencia soberana en Siria. Mientras tanto, los hurrios del noreste habían fundado un reino separado con el nombre de Hurri. Se conocen los nombres de dos de sus reyes (un hijo y un nieto de Shutarna de Mitani), ambos del siglo XIV AC.

Después de mediados del siglo XIV, todas las fuentes antiguas guardan silencio respecto del reino de Mitani, pero los registros asirios de alrededor de 1325 a 1250 AC, hablan del reino de Hanigalbat situado en la misma región que el anterior reino de Mitani. Puesto que los reyes de Hanigalbat tenían nombres arios semejantes a los del reino anterior de Mitani, parece que Hanigalbat fue el sucesor de Mitani. Sin embargo, el nuevo reino tuvo poco poder e influencia, y era un país de pequeña extensión, ya que sus regiones occidentales pasaron a formar parte del imperio hitita, y sus territorios orientales fueron anexados a Asiria. Este reino probablemente llegó a su fin en el siglo XIII y se fragmentó en varias pequeñas ciudades-estados, que más tarde fueron absorbidas por Asiria durante su período de expansión.

Aunque la historia del reino hurrio de Mesopotamia del norte es aún bastante oscura, se da el resumen anterior porque los hurrios desempeñaron un papel importante en los movimientos de razas del segundo milenio AC. Extendieron su influencia sobre buena parte del mundo antiguo y llegaron hasta el sur de Palestina, según sabemos por registros egipcios. En la Biblia los hurrios son llamados horeos (ver Génesis 14: 6; 36: 20, 21; Deuteronomio 2: 12, 22). Puede verse la importancia de los hurrios en Palestina por el hecho de que en ciertos períodos los egipcios llamaron a todo el país Kharu (Jaru). Es posible que el rey Cusan-risataim de Mesopotamia, que oprimió a Israel durante ocho años poco después de la muerte de Josué, y que fue finalmente derrotado por Otoniel, hermano menor de Caleb (Jueces 3: 8-10), fuese uno de los reyes de Mitani del siglo XIV AC. Debido a su semejanza en sonido, Tushratta ha sido identificado con Cusan-risataim, pero se cree que este último puede haber sido uno de los reyes del período posterior a 1365 AC, para el cual hasta la fecha no se han hallado registros.