4.02. Amistad con Egipto

Urhi-Teshub, el siguiente rey hitita, reinó tranquilamente durante siete años, cuando fue depuesto y desterrado por su tío, quien se constituyó en rey con el nombre de Hatusil III.

Las relaciones con Egipto eran aún tensas durante los primeros años de su reinado, según nos enteramos por una carta que el rey hitita envió al rey de Babilonia Kadashman-Turgu, en la cual se queja de que Babilonia fuese demasiado amiga de Egipto. Sin embargo, más tarde él mismo procuró la amistad de Egipto y celebró un tratado con Ramsés II en su 21er. año.

Esto inició un período de estrecha cooperación entre los dos países, fortalecida por el casamiento de Ramsés II con la hija de Hatusil, trece años más tarde. Los hititas pueden haber considerado la inquietud de los pueblos egeos como un presagio del mal que se avecinaba y, por lo tanto, haber deseado entablar relaciones amistosas con sus propios vecinos del oriente y del sur: los gobernantes coseos de Babilonia y los egipcios. Sin embargo, estas precauciones fueron estériles por cuanto ni Egipto ni los coseos de Babilonia fueron suficientemente fuertes como para evitar que los hititas cayesen presa del avance irresistible de los pueblos del mar a través de Asia Menor, Siria y Palestina.

Los tres reyes hititas siguientes, Tuthaliya IV, Arnuwanda III y Tuthaliya V, fueron gobernantes comparativamente débiles. Pocos documentos han quedado acerca de sus respectivos reinados. Un tratado con el reino vasallo de Amurru, de Siria, estipula un embargo sobre las mercaderías asirias y prohíbe que los mercaderes asirios pasen por su tierra. Esto muestra que Asiria estaba ahora creciendo en poder y era considerada como enemiga. Durante una hambruna en el reino de Tuthaliya IV, Mernepta de Egipto hizo envíos de cereales para socorrer a los hititas; pero el poder de éstos ahora pertenecía al pasado, y su caída ya no podía demorar.