7.04. Los reyes etíopes de la XXV dinastía (715-663 AC)

Nubia, conocida hoy como Sudán, era generalmente llamada Etiopía por los autores clásicos. De ahí que los reyes etíopes de tiempos antiguos fueran nubios y no provinieran de la región montañosa de Abisinia, como podría indicarlo el término etíope.

Nubia perteneció a Egipto durante la mayor parte de su período histórico, hasta la XXI dinastía. Aunque los reyes egipcios habían tenido que someter ocasionalmente algunas rebeliones, Nubia había sido generalmente tranquila y había causado poca dificultad. Sin embargo, el período de gobierno egipcio terminó con el siglo X AC, en la época de los reyes débiles de la XXI dinastía, cuando Nubia sacudió el yugo egipcio y fundó un reino independiente, cuya capital era Napata, cerca del monte Barkal y la cuarta catarata del Nilo. Se conservó la religión egipcia introducida en Nubia durante muchos siglos de gobierno egipcio, y el culto de Amón tenía forma más conservadora que en el mismo Egipto.

Al excavar en Napata, el egiptólogo norteamericano G. A. Reisner desenterró pirámides, templos y palacios. Pudo reconstruir la historia de Nubia desde el siglo X hasta alrededor del año 300 AC y darnos la lista de los reyes que gobernaron desde Napata, en sucesión ininterrumpida, hasta que la capital fue trasladada por razón desconocida a Meroe (aproximadamente 210 km al norte de Jartum), donde existió el reino meroítico hasta 355 DC, que a su vez dio lugar al poder abisinio de Axum.

Después que Nubia logró su independencia en el siglo X AC, y de allí en adelante permaneció aislada durante unos 200 años, miró con ojos envidiosos a Egipto, cuya debilidad política era obvia para todos. Alrededor de 750 AC el rey nubiense Kashta marchó hacia el norte y tomó toda la parte sur de Egipto, inclusive Tebas, la más famosa y gloriosa de todas las ciudades egipcias. El máximo poder eclesiástico del templo de Amón, en Tebas, era Shepenupet II, hija del rey Osorkón III de la XXIII dinastía, llamada "esposa del dios". El cargo de suma sacerdotisa ya había existido durante mucho tiempo, y era ocupado generalmente por una princesa de sangre real, a fin de asegurarse la lealtad del sacerdocio de Amón para la casa reinante de Egipto. Kashta obligó a la "esposa del dios" en ejercicio a adoptar a su propia hija como sucesora, y así vinculó con su dinastía al sacerdocio de Amón y a las inmensas posesiones de ese dios.

Pianji, hijo y sucesor de Kashta, creyó que su gobierno sobre el Alto Egipto era amenazado por Tefnajt de Sais, razón por la cual marchó hacia el norte y onquistó la parte que restaba de Egipto. Su campaña se describe en una gran estela que contiene uno de los textos históricos más detallados e interesantes que ha perdurado hasta nuestros días. Aunque todo Egipto fue conquistado por Pianji, éste se retiró nuevamente del delta y dejó a Tefnajt en posesión del mismo. Sin embargo, Shabaka, el siguiente rey etíope, puso fin a la XXIV dinastía al derrotar y matar a Bokjoris en 715 AC, como ya se ha relatado.

Habiendo conquistado todo Egipto, Pianji hizo de Tebas su capital. Fue la última vez que aquella ciudad antigua y venerada llegó a ser el centro de la vida y cultura egipcias. Una vez más se llevaron a cabo grandes construcciones, como en los mejores días de la XVIII dinastía. Sin embargo, la nueva gloria sólo duró un poco más de 50 años (715-663 AC), y tuvo un fin ignominioso cuando los asirios invadieron Egipto y destruyeron a Tebas.