7.05. Egipto en decadencia

Los sucesores de Pianji fueron Shabaka, Shabataka, Taharka y Tanutamón. Taharka llegó al trono alrededor de 690 AC, a la edad de 20 años, como corregente con su hermano Shabataka. Esta corregencia continuó hasta la muerte de este último seis años después. De allí en adelante, Taharka fue el único gobernante hasta 664 AC, cuando su sobrino Tanutamón ascendió al trono.

Taharka es conocido en la Biblia con el nombre de Tirhaca: "Y oyó decir que Tirhaca rey de Etiopía había salido para hacerle guerra" (2 Reyes 19: 9).

Se nos dice allí que Senaquerib, cuando cercaba a Libna en Judea, probablemente después de 690 AC, oyó que Taharka se aproximaba con su ejército para auxiliar a Ezequías y salvar a Judá de su aniquilación inminente. Sin embargo, no hay evidencia de que Tabarka realmente interviniera en forma activa a favor de Ezequías. El rumor pudo no ser cierto.

En realidad, la declaración de Rabsaces fue hecha con referencia a la dinastía etíope: "He aquí que confías en este báculo de caña cascada, en Egipto, en el cual si alguno se apoyare, se le entrará por la mano y la traspasará. Tal es Faraón rey de Egipto para todos los que en él confían" (2 Reyes 18: 21), declaración que resultó cierta no sólo en esa ocasión, sino también más tarde en tiempos de Nabucodonosor.

Dificultades en otras partes del imperio asirio que requerían la plena atención de Senaquerib, y la catástrofe que sufrió su ejército en Palestina, salvaron transitoriamente a Egipto y postergaron el fin que a todas luces pronto sobrevendría al orgulloso aunque débil reino del Nilo.

Esar-hadón, el siguiente rey asirio, conquistó a Egipto en 670 AC y durante siete años lo convirtió en provincia asiria. Ha sido recuperada la famosa estela de victoria de Esar-hadón erigida en Sengirli, sitio del norte de Siria. Representa a los reyes de Tiro y Egipto (Taharka) como prisioneros del rey de Asiria. El primero es representado como más grande que el último, pues el rey de Tiro era considerado como más importante que el rey del miserable Egipto.

En una estela hallada en Napata, Tanutamón, último rey etíope que gobernó sobre el Alto Egipto, dice que un sueño lo llevó a intentar de nuevo la conquista de Egipto. Tuvo éxito en conquistar la mayor parte del Alto Egipto y hasta tomó a Menfis, capital del Bajo Egipto, pero no pudo expulsar del delta a las guarniciones asirias. Sin embargo, su éxito fue de poca duración y tuvo que retroceder cuando Asurbanipal marchó contra él y conquistó a Tebas. Esta ciudad, la más hermosa de todas las ciudades egipcias antiguas, fue completamente destruida. Dos de sus altos obeliscos fueron transportados a Asiria, para demostrar a los asirios y al mundo que había llegado un nuevo día y que el poder egipcio había sido quebrantado para siempre.

Las palabras del profeta Nahúm reflejan la tremenda impresión que la destrucción de Tebas -la reina de todas las ciudades antiguas- hizo sobre sus contemporáneos:

"¿Eres tú mejor que Tebas, que estaba asentada junto al Nilo, rodeada de aguas, cuyo baluarte era el mar, y aguas por muro?" (Nahúm 3: 8).