12.01. Los reyes de Judá - Roboam (931-913 AC).

(Para tratar los principios sobre los cuales está basada la cronología de este período, ver las secciones: "IX - Métodos y principios usados para computar", y "X - Relaciones entre los reinos después del cisma" en el blog Cronología Bíblica).

Con Roboam, el imprudente hijo de Salomón, el reino hebreo unido llegó a su fin para nunca resurgir. Cuando Roboam fue a Siquem para la coronación, se enteró del descontento profundo que existía entre sus súbditos a causa de las excesivas cargas de impuestos y el trabajo forzado que su padre había introducido.

Rechazando las advertencias de consejeros experimentados para que accediese a las demandas razonables del pueblo, lo amenazó con aumentar sus cargas; de esta manera provocó la franca revuelta de sus súbditos del norte y del este bajo la dirección de Jeroboam, quien al enterarse de la muerte de Salomón había regresado del destierro (1 Reyes 12: 1-20).

Aunque atendió el consejo del profeta Semaías de no luchar contra sus hermanos al separarse las diez tribus, es evidente que Roboam sostuvo posteriormente varias guerras sangrientas con Jeroboam (1 Reyes 12: 24; 14: 30).

También en su quinto año sufrió el ataque histórico de Sheshonk (Sisac) I de Egipto (1 Reyes 14: 25-28), respecto del cual todavía da testimonio el relieve de la victoria de Sheshonk que se halla en el muro del templo de Karnak. Este ataque puede explicar por qué el rey de Judá fortaleció las defensas de una cantidad de pueblos que protegían los caminos que llevaban a Jerusalén (2 Crónicas 11: 5-12).

Siendo quizá hijo de una mujer amonita, Roboam imitó a su padre al tener un numeroso harén y al fomentar la adoración de dioses paganos, con todos sus ritos abominables (1 Reyes 14: 22-24; 2 Crón. 11: 21).