5.01. Los pueblos del mar

Los pueblos del mar mencionados en fuentes egipcias de los tiempos de Mernepta y Ramasés III se nombran en relación con la historia de esos reyes egipcios y en el relato de la destrucción del imperio hitita. Sin embargo, nuestras fuentes de información sobre estos pueblos son muy limitadas, y sólo consisten en leyendas conservadas por Homero, referencias egipcias a ellos, algunas pruebas arqueológicas y unas pocas declaraciones bíblicas.

En varios documentos egipcios recuperados por los arqueólogos aparece el nombre Pueblos del Mar como nombre colectivo para los licios, aqueos, sardos (sherden), sicilianos (siculi), danaenos, weshwesh, teucros (tjekker), y filisteos (peleshet).

Egipto siempre tuvo alguna relación con los pueblos de Creta, las islas del mar Egeo y Grecia continental, como lo confirma la presencia de objetos egipcios en esas regiones y de cerámica egea en Egipto.

Hasta la época de Amenhotep III, se encuentra más frecuentemente en Egipto la cerámica de Creta que la de otras regiones griegas. Además, la mayoría de los objetos egipcios hallados en Europa hasta este tiempo aparecen en Creta.

Después de Amenhotep III, las relaciones con Creta parecen haber sido interrumpidas, ya que sólo en dos lugares de Creta se han hallado objetos egipcios de ese tiempo en adelante.

Por otra parte, se han descubierto de esos mismos objetos en siete lugares de la Grecia continental y en otras islas, lo que muestra que se desarrollaban vínculos más fuertes con esos lugares. Además, las pruebas arqueológicas de Creta muestran que su rica cultura, llamada minoica II por los arqueólogos, terminó con la destrucción del gran palacio de Cnosos, que debe haber ocurrido entre 1400 y 1350 AC. Esta destrucción fue seguida por la cultura más primitiva de los pueblos invasores.

Las leyendas homéricas acerca de la destrucción o desaparición del formidable poder marítimo de la Atlántida pueden referirse a Creta, la que cayó ante estos invasores desconocidos que no sólo destruyeron su cultura sino también el poder mediante el cual había dominado a otras tribus griegas.

Este acontecimiento se refleja también en la leyenda acerca de un héroe griego, Teseo, quien liberó a los griegos de la sujeción a Minos de Creta, en cuyo laberinto vivía el Minotauro.

Probablemente nunca sabremos con exactitud lo que sucedió, pero es claro que las naciones subyugadas del Egeo se agruparon, y con sus largas naves pelearon contra las galeras de Minos que durante mucho tiempo había monopolizado el lucrativo comercio con Egipto y otros países. La destrucción de la flota cretense facilitó la invasión de esa rica isla y ocasionó la destrucción de su cultura. A partir de entonces, el comercio del Mediterráneo central quedó en manos de los pueblos del mar Egeo, particularmente los de las costas del Asia Menor y de la Grecia continental.