5.03. Los filisteos

Después de estos intentos infructuosos de tomar posesión de la tierra del Nilo, la mayoría de los invasores que escaparon de las matanzas egipcias y no fueron capturados parecen haber regresado al occidente. Sin embargo, los teucros y los filisteos permanecieron en el país. Estos últimos hallaron algunas tribus emparentadas en la región costera meridional de Palestina que habían vivido evidentemente allí durante siglos (ver Génesis 21: 34; 26: 1; Éxodo 13: 17, 18), y aumentaron su poderío militar en una forma apreciable.

Como resultado los filisteos, que anteriormente habían sido tan débiles que procuraron hacer pactos con Abrahán e Isaac (Génesis 21: 22-32; 26: 26-33), y que habían tenido tan poca importancia como para que sus nombres nunca aparecieran en los registros de Egipto anteriores al siglo XII, ahora se convirtieron en la amenaza más grave para los israelitas, que ocupaban el interior montañoso de Palestina.

Puede inferirse que probablemente los filisteos pertenecían a los pueblos que invadieron y destruyeron la antigua cultura de Creta. Esta inferencia proviene de pasajes tales como Jeremías 47: 4, donde se llama a los filisteos "resto de la costa de Caftor [Creta]", o Amós 9: 7, donde se dice que Dios había hecho subir a "los filisteos de Caftor". Otros pasajes (1 Samuel 30: 14; Ezequiel 25: 16; Sofonías 2: 5) presentan juntos a los cretenses (cereteos) y a los filisteos como que hubieran ocupado el mismo territorio.

David parece haber tenido una guardia de cereteos y peleteos, es decir cretenses y filisteos (2 Samuel 15: 18; 1 Rey. 1: 38, 44) en forma similar a la costumbre de Ramsés III, que convirtió a los filisteos, sardos y otros pueblos del mar en soldados de su ejército. Estos mercenarios extranjeros, junto con 600 filisteos de Gat (2 Samuel 15: 18), fueron prácticamente los únicos soldados que permanecieron fieles a David cuando estalló la rebelión de Absalón.