6.02. Los pueblos de Canaán y su cultura

La población aborigen más remota de Palestina no era semita. Esto es evidente por los nombres de las poblaciones más antiguas, que no son semitas. Hacia fines del segundo milenio AC los amorreos invadieron Canaán y durante siglos fueron su clase gobernante. Los primitivos hititas, de los cuales sólo se reconocen vestigios en los textos que provienen del período final de su imperio, también se establecieron en ciertas partes de Palestina, como también lo hicieron los hurrios, especialmente en el sur.

De los once pueblos llamados cananeos en Génesis 10: 15-19, ya han sido mencionados los hititas y amorreos. En Siria y Fenicia vivían seis de los otros: los sidonios y los zomarcos, sobre la costa; los araceos con su capital lrqata -de las Cartas de Amarna-, al norte de Trípoli; los sineos, cuya capital Siannu se menciona en registros asirios, no han dejado información acerca de su ubicación geográfica; los aradios, con su capital Arvad, en el norte de Fenicia; y los hamoteos, en el interior de Siria. De las tres tribus cananeas restantes, los jebuseos, gergescos y heveos, nada se sabe de fuentes que no sean bíblicas.

Todos estos pueblos, por vivir en tierras situadas entre las dos grandes civilizaciones de la antigüedad -Egipto en el sur y Mesopotamia en el norte- fueron grandemente afectados por las culturas de esos países. Aunque Palestina y Siria habían vivido bajo el dominio político de Egipto durante siglos cuando se produjo la invasión hebrea, las influencias culturales de Mesopotamia incidieron más que las de Egipto. La razón de este extraño fenómeno puede estar en los vínculos étnicos. Como todos estos pueblos eran de lenguas semíticas estrechamente relacionadas con las que se hablaban en Babilonia y Asiria, pueden haber estado más apegados a la cultura oriental que a la de sus amos políticos. Por eso el idioma y la escritura de Babilonia se usaban en toda la correspondencia entre los gobernantes de las distintas ciudades, y entre ellos y la corte egipcia. Su material de escritura eran tablillas de arcilla, como también lo era de sus vecinos orientales. Es evidente que el arte de escribir estaba muy difundido, pues se han hallado textos cuneiformes en diversas excavaciones de Palestina, tales como Siquem, Taanac, Tell el-Hesi, y Gezer; otra prueba de ello son los centenares de Cartas de Amarna que, aunque fueron descubiertas en Egipto, procedían de Palestina y Siria.

Además, una nueva escritura alfabética, probablemente inventada en la región minera del Sinaí hacia fines del período patriarcal, se comenzó a usar más extensamente en el período de que nos ocupamos. Se han hallado inscripciones cortas en escritura alfabética en Laquis, Bet-semes, Siquem, y otros lugares. Por ellas se deduce que la gente de esa época estaba ansiosa de escribir y usaba la nueva escritura a causa de sus obvias ventajas sobre la escritura cuneiforme o la jeroglífica, difíciles e incómodas por sus muchos centenares de caracteres.

La excavación de ciudades palestinas que datan del período anterior a la entrada de los israelitas en el país, muestra que la población había alcanzado un alto nivel en artesanía, especialmente en la construcción de fortificaciones para las ciudades y en la construcción de túneles en las rocas. Por ejemplo, los jebuseos cavaron un túnel vertical dentro de la ciudad de Jerusalén, hasta el nivel de la vertiente de Gihón que se hallaba a cierta distancia fuera de la ciudad en el valle de Cedrón. Desde el fondo de esta perforación cavaron un túnel horizontal hasta la vertiente, por el cual, sin salir de la ciudad, podían obtener agua de la vertiente en tiempos de emergencia.

También en Gezer se excavó un magnífico túnel para agua que consistía en una escalera gigantesca de unos 67 m de largo, tallado en la roca viva. Este túnel tiene 7 m de altura en la entrada y unos 4 m de ancho, pero se reduce hacia el fin. El cielo 40 raso tiene la forma de un barril, y sigue la inclinación de la escalera. Termina en un gran manantial a unos 28 m debajo de la superficie de la roca, y a unos 40 m debajo del nivel actual de la superficie. Las marcas de las herramientas muestran que el trabajo fue realizado con instrumentos de piedra, y el contenido de los escombros revela que el túnel cayó en desuso poco después de la invasión hebrea. No se explica aún cómo supieron los antiguos ciudadanos de Gezer que hallarían un abundante manantial al final de este túnel.

Estas hazañas de ingeniería, que demuestran el alto nivel de cultura material de los cananeos en la época de la invasión hebrea, son ejemplos de las muchas realizaciones cananeas descubiertas en el último siglo.