8.07. Período de disolución imperial (824-746 AC)

Aunque el poder del imperio declinó durante los últimos años de Salmanasar III, no hubo una desintegración completa de la autoridad sobre las regiones conquistadas. El siguiente rey, Samsi-Adad V (824-810 AC), en tres campañas logró restaurar el prestigio asirio, y en esto fue apoyado por el rey babilónico Marduk-zakir-shum.

En esta época comenzó a manifestarse una inclinación hacia Babilonia y su cultura, que los asirios inconscientemente siempre reconocieron como superior a la propia. Samsi-Adad tomó por esposa a una princesa babilonia, Samuramat, y usó el idioma de Babilonia en las inscripciones reales. Aunque tanto él como su hijo se vieron obligados a vencer a Babilonia repetidas veces para castigar actos de enemistad, estos dos reyes asirios nunca osaron incorporar como provincia esa tierra famosa, considerada como madre de la cultura asiria.

Cuando Samsi-Adad V murió en 810 AC, su hijo Adad-nirari III (810-782 AC) era demasiado joven para reinar, y por lo tanto su esposa Samuramat ocupó el trono durante unos cuantos años como regente. Su personalidad superior y el hecho de que fue la única mujer que reinó sobre Asiria hicieron una impresión tan profunda en sus contemporáneos y en generaciones posteriores que, bajo el nombre de Semíramis, llegó a ser la figura central de numerosas leyendas de la antigüedad que perduran en Irak hasta el día de hoy. Le son atribuidas varias obras antiguas, como acueductos y edificios monumentales.

En tiempos de Adad-nirari III, se efectuó una extraña revolución religiosa que puede ser comparada con la del faraón egipcio Iknatón. Por una razón desconocida, Nabu (Nebo), dios de Borsipa, parece haber sido proclamado único dios, o por lo menos dios principal del imperio.

En 787 AC fue erigido un templo de Nabu en Cala, y en una estatua de Nabu que uno de los gobernadores dedicó al rey aparecen las significativas palabras: "Confía en Nabu, ¡no confíes en ningún otro dios!"

El sitial favorito que se le dio a Nabu en la vida religiosa de Asiria lo revela el hecho de que ningún otro dios aparece tan a menudo en los nombres personales. Esta revolución monoteísta tuvo vida tan corta como la revolución de Atón en Egipto. Los adoradores de los dioses nacionales asirios rápidamente se recuperaron de su debilidad, reocuparon sus lugares privilegiados y suprimieron a Nabu. Por esta razón se sabe tan poco de los sucesos ocurridos durante la revolución monoteísta.

La cronología bíblica coloca el ministerio de Jonás en tiempos de Jeroboam II de Israel, que reinó desde 793 a 753 AC. De allí que la misión de Jonás en Nínive puede haber ocurrido durante el reinado de Adad-nirari III, y puede haber tenido algo que ver con su decisión de abandonar los dioses antiguos y servir a un solo dios. Sin embargo, esta explicación puede darse sólo como una posibilidad, porque las fuentes de dicho período son tan escasas y fragmentarias que todavía no es posible reconstruir completamente la historia política y religiosa de Asiria durante el tiempo que estamos considerando.

Aunque los sucesores de Adad-nirari III realizaron varias campañas militares hacia el occidente, no pudieron mantener sometidas en forma permanente las naciones subyugadas. Tampoco pudieron controlar el poder creciente de Urartu, que se apoderaba cada vez de más territorios que habían pertenecido al imperio asirio. Una rebelión en Asur en 763 AC, junto con la inactividad de algunos reyes, llevaron al reino asirio al punto de un colapso. Si no hubiese llegado al trono un gobernante fuerte -Tiglat-pileser III- Asiria podría haber desaparecido de la historia más de un siglo antes.