8.10. Sargón II (722-705 AC)

El nuevo rey fue un usurpador, y probablemente el asesino de su predecesor. Fueran cuales hubiesen sido las diferencias entre Sargón y Salmanasar respecto a los asuntos domésticos, en el campo de la política exterior no se contempló ni llevó a cabo ningún cambio, y Sargón siguió de cerca el modelo impuesto por Tiglat-pileser. Sus problemas fueron similares a los del reinado de su antecesor, con la diferencia de que el primer rey había llegado al trono en una época de debilidad nacional y había levantado un imperio prácticamente de la nada, en tanto que Sargón tenía solamente que mantener lo que había heredado.

Sin embargo, Sargón tuvo una dificultad adicional: afrontar el peligro de una invasión de tribus indoeuropeas que avanzaban hacia el sur a través del Cáucaso y hacia el este desde Anatolia. El rey Mita de los muskhi al Midas frigio de los escritores griegos - fue su principal adversario. Mita indujo a la ciudad de Carquemis a rebelarse, y forzó de esta manera a Sargón a presentarse para una lucha decisiva. Esto obligó a este último a apoderarse de esa famosa ciudad ubicada sobre el Eufrates (717 AC) y a deportar su población, que hasta esa época había mantenido con vida la cultura hitita y había usado los jeroglíficos hititas para escribir.

Bajo Rusa I, el reino de Urartu fue severamente acosado por los cimerios y los medos, situación que favoreció a Sargón, pues le facilitó la conquista de esa tierra septentrional tradicionalmente enemiga.

La campaña de Sargón contra Urartu, llevada a cabo en su octavo año, es descrita con tantos detalles en una famosa tablilla que se encuentra ahora en el Louvre, en París, que casi podemos seguir al ejército real en su marcha diaria y durante sus batallas. Aunque la conquista de Urartu y su debilidad subsiguiente parecieron ser ventajosas entonces, la eliminación de un Estado fuerte que hacía de amortiguador en el norte también tuvo sus desventajas indudables. Puso a Asiria frente a frente con nuevas tribus bárbaras que cien años más tarde causaron en gran medida la destrucción de Asiria.

Alrededor de ese tiempo Babilonia tuvo un gobernante sumamente capaz en la persona de Marduk-apal-iddina, el Merodac-baladán de la Biblia (Isaías 39: 1). Era un arameo de Bit-jakin, a quien Sargón no pudo vencer como resultado de una grave derrota que sufrió a manos de los elamitas que apoyaban a Marduk-apal-iddina. Durante doce años Sargón se vio obligado a dirigir sus campañas hacia el oeste y al norte, hasta que se sintió suficientemente fuerte como para volverse una vez más contra Babilonia. Finalmente en 709 AC tuvo éxito, pues expulsó a Marduk-apaliddlna de Babilonia y se proclamó rey como lo habían hecho sus dos predecesores en el trono de Asiria. Un año más tarde destruyó a Dur-jakin cerca del golfo Pérsico, asiento del Estado caldeo de Bit-jakin, y convirtió la patria de Marduk-apal-iddjna en una provincia asiria.

Sargón tuvo pocas dificultades en Palestina, que permaneció tranquila, con excepción de Asdod, ciudad costera de Filistea. Con la esperanza de recibir ayuda egipcia, edomita y judía, el gobernante de esa ciudad trató de sacudir el yugo asirlo. Como lo había predicho Isaías, la rebelión fracasó y la ciudad fue tomada por el turtan -"comandante en jefe"- de Sargón ("Tartán" en Isaías 20: 1).

Puede mencionarse de paso que el nombre de Sargón era completamente desconocido en las fuentes seculares antes de que fueran descifradas las inscripciones cuneiformes, y que su misma existencia -y por lo tanto la exactitud de Isaías- había sido puesta en duda por la alta crítica. Sin embargo, el nombre de Sargón fue uno de los primeros descubiertos en los registros asirios. Lo fue porque los primeros descubrimientos respecto de Asiria fueron hechos en la propia capital de Sargón, Dur Sharrukin, ahora Jorsabad, donde se hallaron inmensas cantidades de esculturas y registros reales con inscripciones.

Los últimos años de Sargón están envueltos en el misterio. Pero en una de sus campañas orientales su ejército sufrió una seria derrota, y parece haber perdido la vida en esa ocasión.