8.13. Asurbanipal (669-c. 627? AC)

Dirigida ahora por el tartán de Esar-hadón, Sha-Nabu-shu, la campaña egipcia fue llevada a feliz término. Necao, uno de los príncipes rebeldes que había sido llevado a Nínive para recibir castigo, ganó el favor del rey y fue enviado de vuelta a Egipto como vasallo asirio. Su hijo Psamético tomó el nombre asirio de Nabu-shezibani. Tanutamón, sucesor de Taharka, hizo otro intento de liberar a Egipto de la opresión asiria, pero no tuvo éxito. Asurbanipal tomó a Tebas y destruyó completamente la hermosa ciudad. Pocos años después, Psamético logró sacudir el yugo asirio y restaurar la independencia de Egipto. El mantener en sujeción a Egipto le resultó tan costoso a Asiria en un tiempo cuando necesitaba todas sus reservas para afrontar peligros desde el oeste, el norte y el este, que hubo de abandonar la tierra del Nilo.

Asurbanipal tuvo también dificultades en Babilonia, donde su propio hermano Shamash-shum- ukin se rebeló. Pero la rebelión fracasó, Babilonia fue tomada, y Shamash-shum-ukin murió en las llamas de su palacio. Asurbanipal se coronó entonces rey de Babilonia.

También riñó con éxito varias guerras contra Elam, que había apoyado a Shamash-shum-ukin, y contra Arabia, Siria y Palestina. Pudo así mantener unido su vacilante imperio. Aun tuvo la satisfacción poco común de ver perecer a la mayoría de sus enemigos antes de dejar el escenario de acción. Giges de Lidia, que había apoyado a Psamético en su revuelta, perdió el trono y la vida en su guerra contra los cimerios. Otro insurrecto, el príncipe caldeo Nabu-bel-shumati, se suicidó a fin de no caer en manos de Asurbanipal, y muchos reyes menores de Elam perdieron la vida en las distintas guerras con Asiria, que finalmente aplastó al orgulloso reino de Elam y arrasó su ciudad capital, Susa.

La gloria pasajera de Asiria y la riqueza que fluyó a sus cofres reales no podían ocultar el hecho de que los días de aquel orgulloso imperio estaban contados. Mientras un hombre fuerte mantuvo las riendas del gobierno, pudo postergarse la catástrofe que se acercaba, pero un observador perspicaz podía ver ya que se produciría una situación diferente al ascender al trono un gobernante débil.

Asurbanipal es especialmente bien conocido como coleccionista de muchos libros y fundador de la gran biblioteca de Nínive, que fue descubierta en las ruinas de dicha ciudad a mediados del siglo XIX. De esta biblioteca, que se encuentra ahora en el Museo Británico, se han obtenido muchas de nuestras primeras informaciones acerca de la historia y la religión asirias y babilonias. Más tarde otras importantes colecciones cuneiformes halladas en ruinas de Mesopotamia han proporcionado valiosa información adicional. Cuando era príncipe, destinado originalmente a ser sacerdote, Asurbanipal recibió una esmerada preparación como erudito y sacerdote; por eso se interesó en reunir las riquezas literarias de su época. Conservó para generaciones posteriores copias de muchos textos valiosos, cuyos originales se han perdido ya hace tiempo.

Se desconocen las circunstancias y la fecha de su muerte que, por lo general, se cree que ocurrió el año 626 AC; algunos piensan que fue el 631 y otros se refieren al 627 como probable. Siendo que no se ha hallado aún ningún canon epónimo para sus últimos años, la cronología de este período es algo dudosa.