EL DIOS QUE YO CONOZCO
12.08. Los reyes de Israel - Ocozías y Joram (853-841 AC)
12.07. Los reyes de Israel - Acab (874-853 AC)
Elias fue llamado por Dios para luchar por la supervivencia de la verdadera religión. Una larga sequía de tres años y medio, predicha por el profeta como castigo de Jehová, llevó la tierra de Acab al borde de la ruina económica. La sequía llegó a su fin con la victoria de Elías sobre los sacerdotes de Baal en el monte Carmelo, donde se realizó una competencia entre el poder de Jehova y el de Baal (vers. 17-40). Pero mientras reinó Acab, floreció el culto pagano de Baal.
12.06. Los reyes de Israel - Omri (885-874 AC)
El reinado de 12 años de Omri fue políticamente más importante que lo que indican los registros bíblicos. Al escoger una ubicación estratégica para su capital, Samaria, hizo por Israel lo que David había hecho al elegir a Jerusalén. Esta colina, de unos 120 m de altura, estaba situada en una llanura en forma de taza y podía ser defendida con facilidad. Aparentemente nunca fue tomada por la fuerza de las armas, y sólo se rindió por falta de agua o alimento. Las excavaciones han confirmado el hecho insinuado en los registros bíblicos de que el sitio no había sido habitado antes del tiempo de Omri. Al trasladar su capital a ese lugar, él comenzó a construir grandes defensas que fueron completadas por su hijo Acab.
No se sabe si Omri personalmente tuvo encuentros con los asirios, pero durante los siguientes 100 años los registros asirios se refieren a Israel como "la tierra de la casa de Omri", aun mucho después de que hubo desaparecido la dinastía de Omri. Su personalidad, su éxito político o sus empresas comerciales lo deben haber hecho famoso a la vista de sus contemporáneos y de las generaciones posteriores.
Omri entabló relaciones cordiales con sus vecinos fenicios, y casó a su hijo Acab con Jezabel, hija del rey de Tiro. Esta alianza introdujo el culto de Baal y Asera en Israel en un grado anteriormente desconocido (1 Reyes 16: 25). También concedió franquicias económicas a Damasco y permitió que comerciantes sirios tuviesen puestos en los bazares de Samaria (1 Reyes 20: 34). Puesto que Israel recibió privilegios similares en Damasco sólo después de una victoria militar sobre los sirios, parece que Omri fue vencido por los sirios, les cedió cierta parte de su territorio y les otorgó las concesiones económicas mencionadas.
Sin embargo, Omri pudo subyugar a Moab, como lo admite la larga inscripción de la famosa Piedra Moabita, donde Mesa rey de Moab dice: "Omri, rey de Israel, afligió muchos días a Moab, porque Quemos estuvo airado con su tierra". Cuán valiosa fue la posesión de Moab para Israel puede verse por el tributo pagado por Moab a Acab, hijo de Omri. Se dice que dicho tributo ascendió -probablemente cada año- a "cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones" (2 Reyes 3: 4).
12.05. Los reyes de Israel - Desde Nadab hasta Zimri (910-885 AC)
El impío reinado de Nadab (910-909 AC), hijo de Jeroboam, se interrumpió cuando fue asesinado por Baasa en la ciudad filistea de Gibetón. Así terminó la primera dinastía (1 Reyes 15: 25-29).
Este terrible precedente se repitió vez tras vez, hasta que diez dinastías distintas hubieron reinado sobre Israel.
Baasa (909-886 AC) continuó hostigando a Judá, pero perdió el territorio que había ganado cuando fue atacado por Ben-adad de Damasco, que había recibido cohecho de Asa, rey de Judá (1 Reyes 15: 16 a 16: 7).
La dinastía de Baasa terminó como la anterior. Su hijo Ela (886-885 AC) fue asesinado por Zimri, uno de sus generales, en su capital Tirsa, después de un reinado de menos de dos años (1 Rey. 16: 8- 10).
Zimri ocupó su corto reinado de sólo siete días en matar a todos los parientes y amigos de Baasa. Entonces Omri, otro general de Ela que fue proclamado rey por el ejército israelita, ocupado en ese momento en una campaña contra los filisteos, marchó contra Tirsa y tomó la ciudad. Comprendiendo que la resistencia era inútil, Zimri rehusó rendirse a Omri, prendió fuego al palacio y pereció en las llamas (vers. 11-18)
12.04. Los reyes de Israel; Jeroboam I (931-910 AC)
12.03. Los reyes de Judá - Josafat, Joram y Ocozías (872-841 AC).
Joram (854-841 AC), que no debe ser confundido con su contemporáneo, Joram de Israel, compartió el trono con su padre Josafat. No se dice nada bueno de Joram. Influido por su esposa malvada e idólatra, fomentó el culto a Baal en Judá (2 Reyes 8: 18), riñó infructuosas guerras con los filisteos y los árabes (2 Crónicas 21: 16, 17; 22: 1), y murió de una enfermedad incurable, según lo había predicho Elías (2 Crónicas 21: 12-19).
Ocozías (841 AC) siguió los caminos corruptos de sus padres, acompañó a su tío Joram de Israel en una guerra infructuosa contra los sirios (2 Reyes 8: 26-29), y fue mortalmente herido en el complot de Jehú contra Joram de Israel. Murió en Meguido, adonde había huido para restablecerse (2 Reyes 9: 14-28).
12.02. Los reyes de Judá - Abiam y Asa (913-869 AC).
Con Asa, hijo de Abiam, llegó nuevamente al trono un buen rey (911-869 AC). Eliminó la influencia de su abuela, que había levantado una imagen para Asera, y desterró a los sodomitas como también el culto de los ídolos (vers. 10-13).
Después de los primeros años pacíficos de su reinado, que dedicó a reformas religiosas, Asa fue atacado por los etíopes comandados por Zera, que eran probablemente cusitas de la costa oriental del mar Rojo (2 Crónicas 14: 9-15).
Cuando Baasa de Israel ocupó parte del norte de Judá, probablemente 36 años después de la división del reino (2 Crónicas 16: 1), Asa no se atrevió a enfrentar al ejército septentrional con sus propias fuerzas inferiores en número, sino que indujo a Ben-adad de Siria a atacar y debilitar a Israel. Por esta falta de fe en la ayuda de Jehová, Asa fue severamente reprendido por el profeta Hanani (vers. 1-10).
Los últimos años de Asa se caracterizaron por su mala salud (vers. 12), y por lo tanto designó a su hijo Josafat como corregente, según lo indican los datos cronológicos.
12.01. Los reyes de Judá - Roboam (931-913 AC).
Aunque atendió el consejo del profeta Semaías de no luchar contra sus hermanos al separarse las diez tribus, es evidente que Roboam sostuvo posteriormente varias guerras sangrientas con Jeroboam (1 Reyes 12: 24; 14: 30).
También en su quinto año sufrió el ataque histórico de Sheshonk (Sisac) I de Egipto (1 Reyes 14: 25-28), respecto del cual todavía da testimonio el relieve de la victoria de Sheshonk que se halla en el muro del templo de Karnak. Este ataque puede explicar por qué el rey de Judá fortaleció las defensas de una cantidad de pueblos que protegían los caminos que llevaban a Jerusalén (2 Crónicas 11: 5-12).
Siendo quizá hijo de una mujer amonita, Roboam imitó a su padre al tener un numeroso harén y al fomentar la adoración de dioses paganos, con todos sus ritos abominables (1 Reyes 14: 22-24; 2 Crón. 11: 21).
